Pintura sobre tabla realizada con la técnica del temple. Representa uno de los misterios de la fe cristiana, el de la Trinidad. Dios Padre se dispone en el segundo plano, Cristo crucificado en el centro, y el Espíritu Santo en forma de paloma en la parte superior.
Aunque muestra elementos propios de la pintura gótica en la escenografía general, otros detalles como el modo de componer el rostro de Dios Padre, o el canon del cuerpo de Cristo, corresponden con un estilo más moderno. Por ello, se puede datar en los años finales del siglo XV.