Escultura de San Miguel en su enfrentamiento con el ángel caído. El arcángel pisotea al demonio y levanta el brazo en la expresión máxima de su victoria frente al mal. En esta parte, se ha perdido un fragmento de la mano, aunque imaginamos que portaría una espada. La imagen está tallada de un modo magistral, destacando el paño volado de color rojo que rodea su brazo derecho, por el impresionante juego de pliegues. También, la aplicación de telas de hilo de oro en los ribetes de los vestidos. Todo ello nos recuerda a las obras compuestas en los talleres napolitanos del siglo XVII.